¿Sufres de insomnio? Te explicamos qué es, sus síntomas y cómo combatirlo

El insomnio

Factores como la ansiedad, el estrés o los cambios de hábitos tienen una afectación directa sobre el sueño de las personas.

El sueño es un proceso activo compuesto por varias fases, entre las que destaca por su importancia la fase REM, responsable principal de los sueños y en la que se produce una gran actividad cerebral por la consolidación de la memoria.

El cuerpo humano se rige en el caso del sueño por un ciclo de 24 horas en el que se compensan la vigilia y el sueño, buscando un equilibrio que se puede ver alterado en las situaciones de estrés o de viajes largos, afectando al sueño y por extensión a la salud de las personas.

¿Qué es el insomnio?

El insomnio es la dificultad para conciliar o mantener el sueño; si bien debemos de tener en cuenta que el número de horas de sueño no tiene porque ser indicativo de la calidad de ese sueño, ya que cada persona es diferente y no todas las personas necesitan dormir el mismo número de horas.

Lo realmente importante es que debemos dormir el número de horas necesario en nuestro caso particular, porque el hacerlo adecuadamente o no puede influir negativamente a nuestra capacidad de concentración durante el día.

¿Cuáles son las causas que provocan el insomnio?

Podemos hablar de tres causas principalmente.

En primer lugar, las causas orgánicas, que son aquellas que se producen con motivo de una enfermedad o afectación que impide a la persona dormir correctamente.

En segundo lugar, las causas emocionales y psicológicas, como puedan ser la ansiedad, el estrés o la tristeza; que son causas que no solo nos van a impedir dormir correctamente, sino que además nos harán despertarnos bastante alterados.

En tercer y último lugar, las causas externas o ambientales; que son aquellas motivadas por los cambios en el hábito del sueño, por consumir tabaco o alcohol, por cambios de horarios o bien por cenar demasiado tarde o por hacerlo copiosamente.

Las causas del insomnio

El insomnio tiene un efecto nocivo en la salud de las personas, que por lo general pueden comportarse con un alto grado de irritabilidad, pueden sufrir posibles pérdidas de memoria y de la capacidad de concentración durante el día; además de poder sufrir un claro deterioro del sistema inmune, un claro riesgo de sufrir una diabetes de tipo 2 y aumenta el riesgo de sufrir obesidad.

El insomnio y la crisis sanitaria por el COVID-19

La situación actual de confinamiento motivada por la crisis sanitaria del COVID-19 ha afectado seriamente a nuestra rutina diaria, además del factor del aumento del teletrabajo que ha provocado indirectamente un considerable aumento de dolores posturales que en consecuencia han aumentado los casos de insomnio.

Tal situación ha derivado equivocadamente en un aumento considerable del consumo de benzodiacepinas, en lugar de optar por un correcto hábito digestivo y dietético como solución a su problema, además de aconsejar desde la oficina de farmacia que aquellos individuos que sufran un insomnio puntual, no recurran en ningún caso a dichos medicamentos ya que su consumo a largo plazo podría ser más perjudicial que beneficioso.

Las soluciones farmacéuticas pueden encontrarse tanto en productos para el insomnio sin recetas, entre las que es más que recomendable el consumo de tisanas, que pueden ayudar considerablemente a mejorar el sueño de las personas cuyo insomnio no sea crónico, esto es, que no se prolongue en el tiempo durante 3 meses o más.

En la situación actual de confinamiento es vital que cada persona se marque una rutina de trabajo y de sueño, controlando la dieta, reduciendo al máximo el consumo de azúcares, de alimentos procesados y de excitantes, como puedan ser el café o las bebidas con cafeína.

Además deben de consumirse una mayor cantidad de alimentos naturales (Frutas, verduras,…), que también nos van a ayudar a descansar mucho mejor.

Consejos básicos para mejorar nuestro sueño

  • Acostarse y levantarse cada día a la misma hora
  • No hacer actividades estresantes antes de acostarse
  • Hacer ejercicio con regularidad pero reducir su intensidad en las horas previas a acostarse
  • Evitar las largas siestas durante el día
  • Evitar la cafeína, alcohol y nicotina
  • Cenar de manera ligera
  • Seguir una rutina antes de acostarse (Predisposición del cuerpo)
  • Evitar estar en la cama más de 8 horas
  • Si tras media hora en la cama sigue despierto, es mejor levantarse y realizar alguna actividad relajante
  • No obsesionarse por haber sufrido uno o dos noches de insomnio

Si tienes cualquier duda o consulta, puedes realizarla en nuestra sección de CONSULTA ONLINE y uno de nuestros expertos te responderá.

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